De todos es sabido mi afición en los últimos tiempos por las letras y canciones de
Nacho Vegas. Aunque le prefiero como músico, en su único mini libro: “Política de hechos consumados” hace una reflexión vital que quizás más de uno nos sintamos exageradamente identificados.
“Tengo un reproche que hacerle al mundo.
Lo culpo por haber desatado sobre mí
toda la furia de este mal incurable,
de esta patología del espíritu:
El doble don de la sensibilidad suficiente
para apreciar las cosas buenas y sencillas,
y la absoluta incapacidad para disfrutar de ellas.
No es la mala vida la que me mata, no;
es la vida toda y mi conciencia extrema de ella.
Primero maldigo.
Luego reclamo un poco de atención:
Dimito como ser humano”. (N. Vegas)