
Mejor no decir nada.
Todo es y parece tan complicado y en un momento lo acabas entendiendo.
Después de tantas vueltas lo ves claro, sin más, sin tanta filosofía barata, acabas aprendiendo a ver los gestos inequívocos, sin necesidad que nadie te guie.
Aunque siguen habiendo ciertos sentimientos controlados por no sé que hemisferio, que se quedan ahí, ahí mismo donde estaban, pero ya no duelen, son transparentes.
Haces espacio para que cojan otros diferentes, quizás mejores.
Definitivamente, volví (aunque nadie entienda porque soy solterorobot!!).